Escuchaba no hace mucho en la radio…


Escuchaba no hace mucho en la radio…” Así comenzaba mi compañera Cristina González el último post de este blog y así también quiero empezar  estas líneas, porque el 13 de febrero la UNESCO celebra el Día Mundial de La Radio bajo el lema «¡La radio eres tú!» Desde luego, yo sí soy radio. Lo fui durante 20 años que trabajé en la SER y lo sigo siendo ahora, cuando cada día la escucho para que me ayude a situarme en el mundo que vivo.

Más allá de un retrato nostálgico y romántico de mis recuerdos, que no es materia para este post, quisiera indagar en su misterio: ¿qué tiene la radio que la hace tan poderosa así pasen casi 100 años de su nacimiento?, ¿por qué es el medio que más credibilidad tiene en los estudios demoscópicos?, ¿cómo es la radio que admite mil trajes distintos sin perder la identidad?, ¿cuál es su secreto para estar y parecer siempre tan joven?

Es inevitable citar aquella canción que erró al preconizar su muerte: El vídeo mató a la estrella de la radio. Pero ni el vídeo, ni la televisión, ni la última irrupción del mundo digital en todas sus vertientes han podido con ella. Ahí reside su peculiaridad: es tan inmediata como los medios digitales, y ya interactuaba con su audiencia mucho antes de inventarse las redes sociales. Es más, ha sabido sacar buen partido, ya que lo digital permite que la radio tenga memoria y no sea efímera y podamos escuchar nuestro espacio favorito una y otra vez cuando nos venga en gana. Ahora a las palabras ya no se las lleva el viento. Si a esto sumamos que ya no es tan ciega como antes porque gracias al streaming podemos poner cara a los conductores, los redactores y los invitados, pues ya tenemos una comunicación global, multipantalla.

Su poder es tan grande que ha sido capaz de reinventar el teatro de la radio 30 años después de su declive. Hoy, a las 20.00, en directo, RNE ofrece una obra de teatro radiofónica con Aitana Sánchez-Gijón y Pedro Casablanc, “Jekyll y Hyde”. Si te lo pierdes siempre podrás escucharla en podcast, como el radio teatro que nos regala cada Navidad la SER, con los mejores artistas apostando por este nuevo medio tan viejo.

dia de la radioEl futuro de la radio es siempre presente. Muta una, otra y otra vez, sin que casi nos demos cuenta. Con razón Gorka Zumeta,
estudioso y amante del medio, ha dicho en alguna ocasión que a la radio no la va a conocer ni la madre que la parió, y es verdad, tan verdad como que sigue manteniendo su frescura, su credibilidad, sigue acompañándonos sin estridencias, estimulando nuestra imaginación, siempre fiel, siempre amiga.

No podía faltar un “pero”, porque no hay nada perfecto. La radio la construyen las personas a un lado y a otro de las ondas. Los oyentes de momento no fallan, pero si los gestores se empeñan en adelgazar los equipos y reducir las plantillas hasta lo ridículo, especialmente en la radio local, el medio que todo lo resiste no podrá contra la precariedad humana y el equilibrio se romperá.

Un recuerdo especial para quienes me obligaron y me obligan a amar la radio: a Juana Ginzo, Mariano de la Banda, José Luis Velasco, Iñaki Gabilondo, Carlos Llamas, Paloma Quintanilla y, por supuesto, Isaías Lafuente. No son los únicos, pero son mis referentes.

Si estás leyendo esto y tienes alguna anécdota u opinión sobre la radio, compártela con AcentoenlaCé, quizá entre todos destripemos alguno de esos enigmas que la hacen tan grande.

Elvira Cordero

8 thoughts

  • Tú lo has dicho Elvira cuando me has invitado a leer tan acertado post. «Con amor». Y precisamente es desde ahí es desde donde comenzamos a meternos la radio en vena, enganchándonos a un caballo cargado de momentos increíbles, impactantes, sorprendentes, vigorizantes, irritantes o inolvidables. Esa droga que corre por nuestra sangre y que nos produce la misma sensación que a cualquier otro yonki que se precie: una relación de amor-odio que hace que ese enganche, siempre presente, nos mantenga tan atentos como a la vida misma. ¡Salud a la radio y a todos los que la vivimos! ¡Larga vida a la radio! ¡Viva la radio!

    • Gracias Pablo, y lo mejor para alguien que hace radio es conocer a otro que te reconoce por tu voz y por lo que decías. Es un momento muy mágico, aunque también da un poco de vergüenza.

  • Muy acertada, Elvira. La radio se fabrica gracias a las personas que la hacen. Reducir las plantillas puede ser letal y obliga a quienes la ponen en el aire al apaño, no a la excelencia. Es de suponer que siempre exista alguien, alguna empresa que tenga muy en cuenta al factor humano: esa marca es la que asumirá el liderazgo y encointrará imitadores que, siguiendo su ejemplo, aspiren a conseguir el favor de las audiencias.

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