A vueltas con la letra “C” y sus diacríticos


AcentoenlaCé es una agencia de comunicación, digital, RRPP, producción audiovisual y formación de portavoces…Todo eso es, sí, y también una cooperativa de mujeres periodistas que unimos fuerzas para intentar disfrutar con el trabajo y con la vida. Nos costó dar con el nombre que nos identificara, debatimos sobre decenas de propuestas hasta que llegó ese momento mágico en el que llegamos al cuórum absoluto, sin dudas, y el resultado fue AcentoenlaCé. El primer post de este blog, firmado por Marta, ya marcaba la línea: “El dogma de la C, la letra que ha dado un nuevo impulso a nuestra vida profesional y personal.

Han pasado más de dos años y aún hoy la letra “Ć ” sigue teniendo el magnetismo que quisimos remarcar con acento agudo para hacerla aún más especial. Al mirar otras “c” hemos visto que pueden mostrar otros atributos que en nuestro idioma resultan extraños como el acento circunflejo y el anti circunflejo, el punto superior o la cedilla.

Empecemos por esta última de c con cedilla: Ç . Esta colita en la c surge en España para la z cursiva en miniatura, de la z=ceda viene su nombre: cedilla. Palabras como pieça o pedaço nos enseñan su colita en el diccionario Nebrija, pero en español le dijimos adiós a esta ç tan danzarina en el siglo XVIII. En cambio ha perdurado hasta hoy en el catalán, francés y portugués con el sonido /s/. La cedilla más escrita y pronunciada en español es probablemente la de Barça, diminutivo del F.C.Barcelona, como nos dice Rubén Conde en su blog “Mi lapsus línguae”.

La Ċ con punto superior nunca estuvo en el español, pero no deja de ser una de las marcas diacríticas que adornan y transforman nuestra “c”. Presente en el maltés y en el irlandés antiguo y moderno. En irlandés o gaélico es igual usar ċ que la letra seguida de una h. De hecho el sonido de la ċ es /ch/

Ahora pasamos a las “c” con sombreritos, circunflejo o anti circunflejo. Esta es la c con circunflejo Ĉ y su nombre proviene del latín circumflexus, plegado circularmente. Se sigue empleando en muchos idiomas y en español la Real Academia lo introdujo en el siglo XVIII y le dio muchos usos que no terminaron de cuajar y se olvidaron de ella  antes de que terminará el siglo. Como curiosidad la ĉ es la cuarta letra del alfabeto esperanto.

Invertimos el sombrerito, lo convertimos en una parabólica y llegamos a la c con anti circunflejo o carón Č. En la escritura checa apareció en el XV y lo denominan “ganchito” háček, pero nosotros lo conocemos más a través del alfabeto latinoeslavo, bueno, más bien gracias a los jugadores croatas de baloncesto, primero, y de futbol, después, que lucían en sus dorsales el circunflejo invertido sobre la c, como Toni Kukoč, Robert Prosinečki, o el actual jugador de Real Madrid Mateo Kovačić. En español su sonido equivale a una ch.

Y por fin llegamos a nuestra Ć con acento agudo superior que en español no utilizamos pero que sí abunda en otros idiomas y debemos pronunciar con el sonido ch también, como el de pecho o el de coche. En este caso se repite la historia del anti circunflejo, y nos llega por los numerosos deportistas de la antigua Yugoslavia que militan en nuestros clubes, ya sea montenegrinos, serbios, bosnios o croatas, muchos de ellos con nombres que muestran la ć con su diacrítico agudo. La larga lista podría empezar con el ya citado Mateo Kovačić, que muestra todo su poderío con dos “c” complejas. Pero, por no herir sensibilidades de otras aficiones, también encontramos ć en el Atlético de Madrid de Stefan Savić, en el Málaga de Kuzmanović, en el Barça de Iván Rakitić, en el Eibar de Dimitrović o en el Real Madrid de Luka Modrić.

modric rakitic

Si buscamos estos nombres en la prensa, no siempre  están escritos correctamente y se debe a la variación del teclado del ordenador según escribamos en un país o en otro. En el nuestro tenemos la ñ, que no se usa en ningún otro idioma, y por fortuna también la c cedilla, gracias a las lenguas vecinas. Las demás también se pueden escribir, pero he intentado leer las indicaciones y he optado por corta-pega, que es más rápido y, sobre todo, más sencillo 😊.

Si llegaste hasta aquí -enhorabuena-, espero que mires con otros ojos a las diferentes “c” que nos rodean: ç, ċ, ĉ, č y ć y sus pequeñas historias.

Elvira Cordero

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